Sin duda, en un país como México, hace falta desarrollar una cultura de la evaluación. Tradicionalmente, la escuela ha calificado al final de los cursos propiciando una confusión: ¿calificar es evaluar? Ahora sabemos que no. Calificar es asignar un valor, dentro de una escala, al resultado obtenido. Evaluar es un una actividad más compleja que permite gestionar aprendizajes, reforzar el trabajo por objetivos, detectar aciertos y errores en el proceso, ponderar los productos, corregir o redireccionar proyectos, y, por ende, la evaluación debe ser continua.
Sin embargo, los exámenes y las calficaciones siguen existiendo, constituyen un parte importante de los rituales académicos.